Un grupo de jóvenes atacó a trabajadoras sexuales trans en los Bosques de Palermo, en la Ciudad de Buenos Aires, durante la noche del domingo 1 y la madrugada del lunes 2 de noviembre. Las persiguieron, les arrojaron objetos y las golpearon. Parte de la agresión quedó registrada en videos que después circularon por las redes sociales.
Las imágenes muestran a jóvenes que se desplazan en bicicleta y a pie, mientras hostigan a las mujeres que se encontraban trabajando en las inmediaciones del Lago de Regatas. Algunos de los participantes difundieron las grabaciones acompañadas de burlas y expresiones transfóbicas.
La Federación Argentina LGBT (FALGBT) denunció que no se trató de un enfrentamiento espontáneo, sino de una agresión organizada contra las trabajadoras.
Una persecución organizada
Según los testimonios difundidos, el episodio comenzó con provocaciones e insultos. Después de un intercambio verbal, los agresores regresaron en mayor número y atacaron a las mujeres con palos, piedras, botellas y otros elementos.
La presidenta de la FALGBT, María Rachid, calificó lo ocurrido como una cacería y sostuvo que los atacantes habían llegado preparados para ejercer violencia.
Las estimaciones sobre la cantidad de participantes varían. Algunas reconstrucciones mencionan entre 50 y 60 jóvenes, mientras que Rachid señaló que podrían haber sido más de 100. Hasta el momento, no existe una cifra definitiva.
Al menos seis mujeres habrían sufrido lesiones. Otras tuvieron que esconderse o tirarse al suelo para evitar los golpes.
La violencia convertida en contenido
Uno de los aspectos más graves del episodio fue la difusión de los videos por parte de los propios agresores.
Las grabaciones circularon en plataformas como Instagram y TikTok, acompañadas de mensajes discriminatorios y expresiones que celebraban la persecución.
La violencia no terminó cuando los atacantes abandonaron el lugar. Continuó en las redes sociales, donde las imágenes fueron utilizadas para humillar a las víctimas y exhibir las agresiones.
Los registros audiovisuales también podrían resultar fundamentales para la investigación judicial, ya que permiten reconstruir parte de lo ocurrido e identificar a posibles participantes.
Una investigación en marcha
Tras la difusión de los hechos, la Justicia porteña inició una investigación. La fiscal especializada en discriminación Andrea Scanga interviene en el caso, mientras organizaciones de derechos humanos trabajan para aportar testimonios y material audiovisual.
La Federación Argentina LGBT anunció una presentación judicial para reclamar el esclarecimiento de las agresiones y la identificación de los responsables.
La Policía de la Ciudad llegó al lugar cuando los atacantes ya se habían retirado. Hasta las primeras informaciones publicadas el 4 de noviembre, no se habían comunicado detenciones vinculadas con la persecución.
Uno de los puntos que deberá determinar la investigación es si corresponde aplicar agravantes vinculados con la motivación discriminatoria del ataque.
El miedo de tener que volver
La situación de las trabajadoras sexuales trans expone otra dimensión de la violencia: muchas dependen económicamente de la actividad que realizan en el mismo lugar donde fueron atacadas.
Después de una persecución de estas características, regresar a trabajar también significa volver al escenario de la agresión.
La violencia física, las amenazas y el temor a nuevos ataques se suman a las dificultades laborales y sociales que atraviesan numerosas personas trans.
A días de la Marcha del Orgullo
El ataque ocurrió pocos días antes de la Marcha del Orgullo, prevista para el sábado 7 de noviembre en Buenos Aires.
Organizaciones LGBTIQ+, referentes de derechos humanos y artistas repudiaron las agresiones. Amnistía Internacional pidió que los hechos sean investigados con perspectiva de género y que se considere la posible motivación discriminatoria.
La preocupación también se relaciona con el crecimiento de los crímenes de odio registrados en Argentina. Según datos difundidos por el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT, durante el último año se contabilizaron 227 hechos relacionados con la orientación sexual, la identidad o la expresión de género de las víctimas. Las mujeres trans concentraron el 62% de los casos.
Lo ocurrido en Palermo no puede reducirse a una pelea entre jóvenes ni a un episodio aislado de violencia nocturna. Hubo mujeres perseguidas mientras trabajaban, agresiones registradas en video y mensajes que celebraban el ataque por su identidad.
La investigación judicial deberá establecer las responsabilidades individuales. Mientras tanto, las imágenes dejan una pregunta que excede a los Bosques de Palermo: qué sucede en una sociedad cuando perseguir a personas trans se convierte, para un grupo de jóvenes, en algo que merece ser filmado y compartido.

