Nancy Godoy fue a trabajar a una escuela rural de Corrientes y no volvió a su casa. El 28 de octubre encontraron su cuerpo, después de semanas de búsqueda. Su femicidio dejó a una familia esperando respuestas y movilizó a docentes de todo el país.
Antes de que su nombre apareciera en las noticias por el crimen, Nancy había tomado la palabra para denunciar lo que ocurría en la Escuela Rural N.º 626 del paraje El Malezal.
En un video habla de seguir limpiando. La cámara muestra los baños, el barro acumulado, los inodoros obstruidos. También hay libros dañados por el agua y bancos deteriorados. La maestra registra las condiciones del lugar donde trabaja y cuenta lo que todavía falta hacer.
“Bastante limpiamos y mañana, si Dios quiere, seguimos”, dice.
Después de su muerte, esas palabras comenzaron a circular por las redes. Pero cuando las pronunció eran parte de una tarea concreta: poner una escuela en condiciones para recibir a sus estudiantes.
Nancy tenía 52 años y se desempeñaba como directora suplente de ese establecimiento, en la zona rural de Esquina. Llegar hasta allí suponía atravesar caminos difíciles, con tramos a caballo y escasa conectividad. Las distancias y las condiciones del lugar también dificultaron reconstruir sus movimientos cuando su familia dejó de tener noticias de ella.
Antes de desaparecer, Nancy había dejado una denuncia escrita. En una presentación fechada el 15 de agosto describió la falta de agua, el deterioro de los techos, los baños inutilizables y la presencia de roedores y murciélagos. También señaló presuntas irregularidades en la asistencia del director titular y reclamó por la falta de supervisión.

Lo que mostraba la cámara tenía su correlato en esa carta: problemas identificados, puestos por escrito y dirigidos a las autoridades. Conseguir agua para limpiar también formaba parte de su jornada. Según relató, debía obtenerla de un vecino o de una laguna.
En esos registros aparece una dimensión del trabajo docente que suele quedar fuera de las planificaciones: las condiciones materiales necesarias para que una clase pueda ocurrir. Un baño que funcione. Agua disponible. Libros que puedan conservarse. Un edificio donde enseñar no exija resolver, cada día, lo que debería estar garantizado.
La investigación por su femicidio continúa, con cinco personas detenidas con distintas imputaciones y pericias pendientes. Todavía deben esclarecerse las circunstancias del crimen y determinarse las responsabilidades penales. Entre las diligencias en curso se encuentran los estudios forenses y el análisis de las comunicaciones de la docente.
Entre las líneas difundidas sobre la investigación figura una posible relación con las denuncias que había realizado. Esa relación no está probada. Sus reclamos constituyen un antecedente que debe investigarse, sin presentar como certeza un móvil que la Justicia todavía no ha establecido.
El crimen provocó una jornada nacional de duelo, paro y movilizaciones docentes para exigir justicia. En Viedma, el jueves 29 de octubre, docentes marcharon desde la sede de UnTER hasta la plazoleta 11 de Septiembre. Allí homenajearon a Nancy y reclamaron el esclarecimiento de su femicidio, el fin de la violencia contra las mujeres y condiciones de trabajo seguras.
En Carmen de Patagones también se realizó una Marcha del Silencio, convocada por organizaciones sindicales y estudiantiles, entre ellas las dos CTA, ATE, SUTEBA, FEB y el Centro de Estudiantes del ISFDyT N.º 25. El pedido de justicia estuvo acompañado por denuncias sobre la desprotección de las comunidades educativas rurales y la falta de respuestas estatales.
En ambas orillas, como en diferentes ciudades de RíoNegro y Neuquén, el nombre de Nancy reunió el dolor por su asesinato y la exigencia de poder enseñar en condiciones dignas. La distancia con Corrientes no impidió reconocer preocupaciones compartidas: escuelas que necesitan recursos, caminos difíciles y trabajadores que requieren protección.

Volver a su video permite escuchar algo más que el antecedente de una causa judicial. Allí hay una trabajadora explicando qué encontró, qué pudo hacer y qué necesita cambiar.
Exigir justicia por Nancy implica esclarecer su femicidio y determinar quiénes fueron responsables. También exige que sus denuncias reciban respuestas y que se investigue qué ocurrió con los reclamos que había presentado.
Su voz merece ser escuchada completa. También cuando habla de los baños, de los libros y del agua que falta. También cuando todavía está pensando en mañana.

